La Muerte no es el Final

Es Lunes Santo; un día en el que tras la alegría que los niños han aportado el día anterior, llego el momento de guardar las palmas y laureles para sacar las velas y hachones que nos acompañaran en los próximos días.

Del humilde barrio de San Lázaro parte una Hermandad que se fundó para recordar a aquellos que se enfrentaron en un momento de crucial nuestra historia y que hoy, liberada de todo tinte bélico o político, se ha consolidado perfectamente en la noche de este Lunes Santo zamorano.

Hoy Zamora verá como madre e hijo se dicen adiós: él está completamente seguro de la decisión que ha tomado y ella, con mucha pena, acepta su partida deseándole suerte. Pero lo que ella desconoce es que a su hijo lo condenaran por algo que nunca hizo y con una pesada cruz de madera lo llevaran camino de su muerte.

En esta noche el hijo de dios caerá tres veces, y se intentara levantar sosteniendo ese gran peso impuesto por aquellos que le juzgaron mal o que nunca quisieron creer en su inocencia. Lo hace con expresión de fuerza y valentía pero a la vez de dolor y angustia.

Metros atrás su madre contempla tan conmovedora caída que levanta su brazo hacia el cielo pidiendo súplica para su hijo, pero inevitablemente su destino ya estaba escrito.

La Plaza Mayor es el lugar idóneo para acordarnos de los que ya no están con nosotros y que en estos días les echamos más en falta, y lo hacemos con todo un himno que nos recuerda que “la Muerte no es el Final” y que además somos “Novios de la Muerte”.  Hay veces que la muerte nos produce miedo o tristeza pero a la vez es la llave hacia un mundo en el que la maldad y la tristeza no tiene cabida alguna, allí la felicidad predomina ante todo.

Si me tengo que quedar con algún momento de este desfile es cuando el cortejo sube la calle del Riego mientras la noche se va imponiendo en la ciudad, sobre todo cuando veo que se acerca ese cristo caído y que no puedo contener la emoción de ver tan bella caída.

A ti señor de San Lázaro, en este Lunes Santo zamorano, la ciudad se arrodillara a tus pies y también caerá contigo porque a veces la vida nos da fuertes lecciones; de las cuales también nosotros nos tenemos que levantar y hacer frente a todas y cada una de ellas.

Tú, te entregaste por todos nosotros aceptando tan triste destino, y sabes que esto no es un final sino el comienzo de una nueva vida de la que todos deberíamos aprender de los aciertos y errores que cometemos. Por eso nunca debemos olvidar siempre que “la Muerte no es el Final”.

David Calleja

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