Tarde de Entierro

Y llega la tarde santa, cuando enterramos a Cristo por todo lo alto. Nos vestimos de gala, de terciopelo negro e inundamos las calles de la bien cercada. Un desfile en toda regla, con 12 pasos ante nuestros ojos, es decir, una hora y media o dos de procesión. Y cuando se va terminando, ya estoy preparada para irla a ver en otro sitio del recorrido de nuevo. “¿Pero otra vez? ¿No te cansas de ver lo mismo dos veces?”, me dicen.

Pues no, no me canso porque no es lo mismo. Al cambiar de posición, cambias de perspectiva; también puedes variar de lado y fijarte en detalles que antes no podías. Puedes escuchar otras marchas nuevas o quizás no toquen ninguna; la ves con otra luz, puesto que se va haciendo cada vez más de noche. Lo único que es igual es la ilusión, la misma que tiene un niño inocente cuando espera la llegada de los Reyes Magos.

En este desfile, aunque es largo, podemos ver la Pasión completa en imágenes, en esculturas. Creo que no me equivoco si digo que Zamora es la ciudad que más escenas contiene del Evangelio; es como si nos estuvieran relatando un hecho, en este caso el entierro de Cristo.

Pasajes como la Lanzada, el Descendido o el Descendimiento, la Piedad, la Conducción o el Retorno al Sepulcro, obras de Ramón Álvarez en su mayoría, Mariano Benlliure, Ramón Nuñez, Ramos Corona y otras muchas efemérides que colaboraron con esta ciudad románica.

Gracias a ellos y sus gubias, ahora podemos disfrutar de semejantes desfiles como el de la tarde que nos ocupa. Bueno, deberíamos haber podido disfrutarlo. Además, el tiempo hoy acompaña, pues el sol está radiante a diferencia de ayer. Hoy ha sido un Viernes Santo espléndido, pero no para quedarnos en casa.

Este año hemos cambiado las aceras por el sofá, los desfiles en la calle por una pantalla en la que te los retransmiten. Al menos no nos quedamos sin nada, pero no es lo mismo. No tienes el gusanillo de si llegarás a tiempo, si podrás coger sitio a primera fila, si podrás hacer buenas fotos, si tendrás un intervalo de algunos minutos para llegar a otro sitio y poder verla. No tendrás las mismas ganas de madrugar para ver alguna mesa rozándote la punta de la nariz en la Rúa, ni para ver el baile de nuestro Cinco de Copas. Con levantarte cinco minutos antes y encender la televisión, lo tienes hecho. Es muy triste y doloroso, ya que Zamora ha perdido lo más hermoso.

Nunca he tenido tantas ganas de que esta semana se acabe, pero tanto sufrimiento en 11 días no es justo.

Hoy sería el turno del Santo Entierro,
esa Real Cofradía;
que anuncia el entierro de Cristo
mostrando su gran imaginería.

Pero no ha podido ser,
ya lo dijimos ayer.
Lo mismo pasará mañana;
y será igual que toda esta semana.

Texto e imagen: Verónica Viñuela

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