Madrugada Zamorana

Despierta Zamora, el Merlú ya está en las calles. ¿Alguien ha podido dormir? Yo a las 5 de la mañana he salido a la ventana a poner la marcha de Thalberg, nuestro segundo himno.

También he sentido un pequeño nudo en el estómago por tener que conformarme con salir a un espacio reducido y a vivir desde allí estos momentos. Zamora ha tenido que soportar el peso más doloroso esta madrugada; el de no poder celebrarla. Jamás habríamos imaginado una Semana Santa así, un Viernes Santo en el que 26 pasos se quedan guardados. Duele decir la cifra, aunque más duele escribir la de los fallecidos que llevamos hasta el día de hoy, la cual tiene muchos más números.

Solamente por esa razón, debemos resignarnos y hacer esto por el futuro de la humanidad y para la extinción de la pandemia. Aunque suframos y hayamos sufrido mucho en estos días dolorosos.

San Juan hoy está vacío. Sus paredes no han sentido el mítico baile del Cinco de Copas. A la Plaza Mayor le pasa lo mismo. Ha perdido tantos momentos bellos en esta semana… Sin embargo, lo peor es que todavía le quedan 4 momentos más que se desvanecerán.

La Caída, Redención, Las Marías, El Nazareno, La Verónica, La Desnudez, Crucifixión, Elevación, Agonía; todos ellos en el Museo. Sin adornos, solitarios, sin nadie que pueda ir a verles. Pensarán que nos hemos olvidado de ellos.

Las pobres Marías celebrarían su 50 aniversario. Pobre Hipólito si viera la situación que estamos viviendo. Pobre Congregación.

Jesús hoy iría camino del Calvario; nosotros llevamos desde el Jueves de Traslado en él, pensando y esperando que fuera una pesadilla, queriendo despertar y salir a acompañarlos. En las aceras, bajo sus faldillas, en el desfile o en los balcones, pero deleitarnos con el patrimonio que tenemos, mostrarlo y lucirnos como sabemos. Disfrutar de ese día y de todos los que han pasado como tendríamos que haberlo hecho; con sus sonidos, con sus olores, con sus marchas.

Este año más que nunca, la procesión va por dentro y cada uno la vive como puede. Habrá gente que se haya alegrado de su suspensión porque no le guste y no la sienta; porque no comprenda este sentimiento tan arraigado y profundo que tenemos hacia ella. Quizás, con el paso de los días, se haya arrepentido de haberlo dicho, porque si las procesiones están en la calle, no tenemos tiempo para nada, solamente para ir corriendo de un lado a otro, estar con la familia, amigos, disfrutar del ambiente, etc. En definitiva, no estás en casa y a quienes no le interesa, no les aburres.

Con esta situación, más de uno no habrá escuchado más marchas en su vida. Quizás sea la primera vez que lo despiertan a las 5 por no poder salir. Porque hoy no han tocado solamente los merlús, sino todo el mundo que dispusiera de algún instrumento; incluso la gente con un audio lo ha podido poner.

Por tanto, esta gente que se alegró desde el principio, estará rezando más que nosotros para que esto se acabe, dado que no sé quién de las dos partes lo estará pasando peor.

Zamora no está sola
los zamoranos están con ella;
y aunque parezca que está dormida
nosotros la mantenemos despierta.

Nos quedaremos sin procesiones
y mucha gente se alegrará
Después de una semana
veremos a ver quién sufre más.

Viernes Santo de luto,
como siempre.
Pero sin salir a la calle
y eso la sangre hierve.

Que no vuelva a pasar
que no vuelva a suceder;
las procesiones en la calle
y sus gentes también.

Ya nos queda poco, aguantemos.

Verónica Viñuela

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *